La Capilla de la Providencia, como pieza clave del culto y del tesoro catequético que pertenece a la Santa Iglesia Catedral requiere revalorarse.
Ars Iesum, el arte para Jesús. Salvaguardar, desarrollar y fomentar la creación del patrimonio artístico y cultural de la Iglesia es una misión compleja, del ayer, del hoy y del mañana. Catalogar, conservar y catequizar como medios para la creación del nuevo arte, fruto de la fe; invitación constante a comunicar y compartir la experiencia viva del arte cristiano a través del diálogo. Este espacio esta dedicado a Jesús, la imagen del Padre. AMDG
25.4.16
La Capilla de N. Sra. de la Divina Providencia
Lecturas iconográficas del arte que se resguarda en el recinto que tiene el honor de ser el primitivo santuario de N. Sra. Madre de la Divina Providencia, en la Catedral de San Juan.
La investigación de
esta obra propone considerar los elementos iconográfico-iconológicos como parte
de la dinámica interdisciplinar necesaria para el análisis del patrimonio
cultural que se alberga en la Capilla de Nuestra Señora de la Divina
Providencia en la Catedral de San Juan, tema que al presente ha sido tratado casi
exclusivamente desde lo historiográfico, en lo tocante a la arquitectura y el
proceso de la fábrica. A pesar de la importancia que el acervo documental ha
aportado en la comprensión sobre la historia de la advocación de la Virgen
Patrona de Puerto Rico, es igualmente necesario abordar los temas relacionados específicos
a los valores subyacentes al patrimonio artístico que contiene su santuario primitivo,
como son la obra pictórica mural, escultórica y del mobiliario, incluyéndolos
como recursos culturales dentro del conjunto urbano.
La Capilla de la Providencia, como pieza clave del culto y del tesoro catequético que pertenece a la Santa Iglesia Catedral requiere revalorarse.
Histórica- y estoicamente-
el complejo monumental ha dado cátedra del testimonio de la fe del pueblo que
representa, perseverante en el empeño de construir, reconstruir, levantar,
completar, renovar y conservar, como símil de la esperanza cristiana.
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La Capilla de la Providencia, como pieza clave del culto y del tesoro catequético que pertenece a la Santa Iglesia Catedral requiere revalorarse.
Contextos e iconografía del S. Cristo de la Salud
¡Sálvalo Santo Cristo! Dicen que fue el grito que profirió D. Tomás Mateo Pratts al ver que aquel jinete iba con su caballo desbocado rumbo directo al precipicio, allende el parapeto de la muralla. Se sabe suficiente sobre la arquitectura de su Capilla, pero no tanto del cuadro.
Se presenta este ensayo, que aborda sobre los contextos y el sentido religioso de la pintura a la que se le ha guardado devoción por generaciones.
Imagen:
Interior de la Capilla del Santo Cristo de la Salud.
Se presenta este ensayo, que aborda sobre los contextos y el sentido religioso de la pintura a la que se le ha guardado devoción por generaciones.
En torno a la devoción del Santo Cristo de la Salud se reúnen elementos claves del patrimonio religioso puertorriqueño, iniciando por la misma representación del Jesús Crucificado en el Calvario, que se considera como la obra pictórica más antigua firmada por la mano de un artista local, Manuel García, [1] ((San Germán, S. XVII)y a la cual se le ha atribuido carácter taumaturgo. Dicha
obra se alberga en la icónica capilla conocida popularmente como “del Cristo”, cuya construcción inició
en la década de los 1750´s, siendo un tema ampliamente abordado en la plástica
nacional, así como recurrente para la memorabilia de los millones de visitantes
de la ciudad murada de San Juan, ocultando bajo la vetusta apariencia del
minúsculo recinto, un tesoro del arte al servicio de la liturgia y la piedad,
de al menos trescientos años.
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Contextos e iconografía del S. Cristo de la Salud
Contextos e iconografía del S. Cristo de la Salud
[1] DELGADO MERCADO, O. (1994):
Historia general de las Artes Plástica en Puerto Rico; Vol. 1, San Juan, PR,
Editorial Corripio, 6.
Imagen:
Interior de la Capilla del Santo Cristo de la Salud.
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Representación angélica: N. Sra. de la Concepción
Análisis de la representación angélica en la pintura titulada N. Sra. de la Concepción, de José Campeche.
Imagen: N.S. de la Concepción, Mateo Cerezo S. XVII, modelo antecedente que el pintor puertorriqueño tomó para su obra.
Se ha seleccionado para este trabajo
el análisis icónico de las figuras angélicas en la imagen de Nuestra Señora de
la Concepción (1795), de la autoría de José Campeche y Jordán (1751-1809)[1],
tomando en cuenta la peculiaridad del tratamiento del tema en dicha obra, por
su claro apego al canon de la tradición iconográfica y por la relación que guardan
dentro de los elementos, donde a pesar de su carácter subordinado, los ángeles
establecen el carácter cristócentrico de la composición pese al evidente tema
mariano. Este lienzo forma parte de un grupo de óleos de gran formato que
originalmente pertenecieron a la iglesia conventual[2]
de San Francisco de Asís en la ciudad de San Juan de Puerto Rico.
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[1] José Campeche y Jordán (1751-1809),
terciario dominico, prolífico pintor, retablista y músico, considerado el gran
paradigma del arte puertorriqueño. Sus temas abordaron principalmente lo
religioso y el retrato. Maestro de la miniatura y del detalle, elevó sus dotes
con la influencia de Luís Paret y Alcázar (1744-1799), pintor de la corte,
entre los reinados de Carlos III, quién lo desterró a Puerto Rico, y Carlos IV.
Su obra constituye la transición y
desarrollo de la pintura local entre el escaso barroco y el neoclásico, con un identidad
claramente rococó.
[2] La vida jurídica del Convento de San Francisco
de Asís comprendió entre 1641 y 1838.
Imagen: N.S. de la Concepción, Mateo Cerezo S. XVII, modelo antecedente que el pintor puertorriqueño tomó para su obra.
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Catedral de San Juan Bautista de Puerto Rico
La interpretación del patrimonio cultural es fundamental para que los individuos participen activamente en la responsabilidad colectiva de su cuidado.
Esta es una guía básica de la Catedral de San Juan, la iglesia madre de las parroquias y catedrales de Puerto Rico, y algunos lugares más distantes:
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Catedral de San Juan Bautista de Puerto Rico
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Entre el Románico y el Renacimiento
Entre el Románico y el Renacimiento...
Siglos prolíficos para las artes y las técnicas...
...entre el Románico y el Renacimiento
Imagen: Nuestra Señora de Belén o de la Leche.
Escuela Flamenca (Fines S. XV o principios del XVI)
Venerada entre alrededor de 1530 en la iglesia conventual de S. Domingo de Guzmán, en San Juan de Puerto Rico, desaparecida desde 1972.
Siglos prolíficos para las artes y las técnicas...
...entre el Románico y el Renacimiento
Imagen: Nuestra Señora de Belén o de la Leche.
Escuela Flamenca (Fines S. XV o principios del XVI)
Venerada entre alrededor de 1530 en la iglesia conventual de S. Domingo de Guzmán, en San Juan de Puerto Rico, desaparecida desde 1972.
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Arte Paleocristiano y Bizantino...al servicio de la liturgia
Arquitectura Paleocristiana y de Bizancio
.. Unas notas sobre los primeros siglos de las artes al servicio para la liturgia.
Arquitectura Paleocristiana y de Bizancio.
Imagen:
Bautisterio Neoniano, Ravena, Italia (siglo V )
.. Unas notas sobre los primeros siglos de las artes al servicio para la liturgia.
Arquitectura Paleocristiana y de Bizancio.
Imagen:
Bautisterio Neoniano, Ravena, Italia (siglo V )
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20.12.15
Patrimonio Histórico Artístico y Piedad Popular: Aplicaciones para la Catequesis
APLICACIONES
PARA LA CATEQUESIS
(TALLER impartido el 5 de agosto de
2015 durante la Semana de Formación de Catequesis y Evangelización de las
Vicarias de Bayamón, y Del Toa y La Plata)
Este taller conferencia tiene como
fin particular proponer a los catequistas parroquiales la inspiración del arte
católico y sus aplicaciones en la religiosidad popular y la liturgia, como
herramientas de la Evangelización.
El arte debe a la catequesis que
históricamente ha sido el más importante patrocinador de sus distintas manifestaciones.
La primitiva decoración de las primitivas catacumbas, tenían como fundamento el
relato de la Historia de la Salvación, luego expresadas magníficamente en las
basílicas y los edificios religiosos a lo largo de los siglos. Las catedrales,
además de proveer la enseñanza de gramática y ciencias que luego se transformaron
en las primeras universidades, han sido ejemplos de verdaderos manuales de
doctrina por medio de murales, mosaicos, vitrales, grupos escultóricos,
retablos, etc., etc., que se conocen como la Biblia de los Pobres. Todos los
fieles podían estar en contacto con las enseñanzas de la Iglesia a través de
las obras de arte, donde se describía y documentaba los relatos bíblicos, las
historias de los mártires, de los santos, las alegorías de la fe.
Una pieza clave para la realización
de las grandes obras artísticas en las catedrales, basílicas, iglesias
parroquiales, capillas y ermitas ha sido la participación de los seglares, principalmente
organizados en lo que hoy conocemos como asociaciones
de fieles[2]. El aprecio de la herencia del patrimonio
artístico que históricamente han custodiado los laicos[3],
debe ser otra parte del proceso catequético, como herramienta a aplicarse en la
participación de la vida comunitaria, particularmente en la liturgia, la piedad[4]
y el apostolado, indispensables en la vida cristiana de los fieles.
El testimonio de las asociaciones de
fieles muestra variadas facetas de la vida cristiana: subsidiaridad, acción
apostólica, piedad y religiosidad, culto, liturgia y sacramentos, los cuales
son campos naturales de la labor del catequista. Incluso el ejemplo de la
acción de las asociaciones de fieles debiera motivar a la participación de
otros en las existentes.
Por otra parte, la valoración y
aprecio del arte católico debiera promover el compromiso de todos los fieles en
su cuidado. Dicho patrimonio requiere atención, la cual es posible si se
aplican medidas preventivas para su conservación, se acude a la consulta de
peritos o profesionales de la materia y la Iglesia entera se compromete a su
cuidado como reliquia y testigo de la historia cristiana.
La Iglesia como maestra
El Magisterio y la Tradición de la
Iglesia, son fuentes que proveen herramientas para el camino seguro de la vida de
fe del cristiano, experiencia cotidiana que se verifican en su mundo cultural
particular. A este efecto se recomienda profundizar las siguientes fuentes:
Directorio de Piedad Popular y la Liturgia[5]. En este documento se provee el
trasfondo histórico de éste tema y se pondera la relación efectiva de la
sacramentalidad de la vida del cristiano.
Código de Derecho Canónico de 1983. En cuanto a los aspectos jurídicos, es la
guía para comprender el derecho de los fieles[6]
[7]
y su participación activa en la Iglesia. En esta legislación se detallan
igualmente los aspectos de los fines, los bienes, la comunión y el compromiso
que implica el constituirse como entidad eclesiástica.
Pontificio Consejo para la Cultura (PCC). Sobre los temas del patrimonio artístico
existen abundantes fuentes de consulta, tanto eclesiásticas como civiles, de
las que recomendamos principalmente las provenientes de la Pontificia Comisión
de los Bienes de la Iglesia sobre inventarios, conservación y museología, hoy
integrado dentro del PCC.
Los tiempos de la Religiosidad y Piedad Popular
Se propone el uso de una línea del
tiempo donde la piedad, religiosidad popular y la liturgia se comunican por
medio de las expresiones artísticas como la pintura, la escultura y la
orfebrería. Este cuadro sintetiza el hilo histórico de algunas de las
devociones más importantes en la Iglesia en Borinquen, compaginando eventos que
enmarcan la particular experiencia de las asociaciones de fieles que comúnmente
llamamos cofradías, por principalmente por ser un caso verificable durante toda
la vida eclesiástica de estas tierras.
El Ciclo litúrgico en Puerto Rico
tuvo sus orígenes en la liturgia propia de la sede episcopal de Sevilla[8],
diócesis metropolitana de la cual fue sufragánea la de San Juan de Puerto Rico,
desde su creación[9]
hasta 1546, manteniendo luego esta influencia hasta que se fueron aplicando los
decretos del Concilio Ecuménico de Trento[10].
El patrimonio artístico como testimonio
Como parte de los frutos de las
Cofradías, Hermandades y Asociaciones ha sido la de ser patrocinadores,
custodios y /o propietarios de importantes piezas de arte que testifican las fe
católica a lo largo de la historia. Estos objetos constituyen una parte
destacada de la herencia del arte religioso puertorriqueño. Podemos distinguir
dentro de estos casos:
- Imágenes Titulares: del Santo Cristo de la Salud (Obra de Manuel González), Ntra. Sra. del Carmen (Hoy de la Tercera Orden); Cofradía de Ntra. Sra. de la Candelaria (San José); Facsímil de Ntra. Sra. de Belén.
- Ex votos: de la Virgen de la Monserrate (Adoración de los Reyes), del Santo Cristo de la Salud; Cofradías de Ntra. Señora de Belén y la de de Ntra. Sra. del Rosario (Obras de José Campeche), Pía Unión de Ntra. Sra. de la Providencia.
- Inmuebles: Conjuntos de Capilla y Hospital de N. Sra. de la Concepción (Ciudad de San Juan y Villa de San Germán) del Santo Cristo de la Salud; de Ntra. Sra. de Valvanera, del Rosario, de Belén; de la Monserrate;
- Insignias, manifestador y guión de la Cofradía del Ssmo. Sacramento (S. I. Catedral)
- Orfebrería: Tesoro de Ntra. Sra. de la Providencia; Tesoro del Santo Cristo de la Salud;
Una abundante serie de obras de
artes aplicados como los ornamentos de la Cofradía de Ntra. Sra. del Carmen en
Palo Seco, las Hermandades de Ntra. Sra. de los Dolores (S. I. Catedral y Parr.
del Carmen en Bo. Obrero) y la de la Virgen de la Providencia, son muestra de
la actividad constante de las respectivas asociaciones y su contribución al
arte religioso.
La consideración de fortalecer los
lazos entre el clero, los consagrados y los fieles seglares a través de la
formación constante constituye una oportunidad para enriquecer nuestra Iglesia
local. Se espera que la motivación de compartir y proveer información
pertinente a práctica litúrgica, la teología, el arte sacro y el derecho
canónico animen a la incorporación de
los seglares en las distintas asociaciones existentes e incluso a la formación
de nuevas o a la reactivación de otras, fortaleciendo por extensión a la
adhesión a las enseñanzas de Ntra. Santa Madre Iglesia.
Conclusiones y sugerencias
·
Incluir y promover la participación y patrocinio de los recursos locales
tales como artesanos, artistas gráficos, profesionales del arte y la cultura y
en la medida posible de artistas plásticos, para la elaboración de materiales,
actividades de formación, proyectos de arte litúrgico.
·
Programar visitas a museos y a nuestro patrimonio histórico y cultural-
·
Promover la recuperación de los valores del trabajo manual que en la
actualidad ha tendido a sustituirse con materiales prefabricados, industriales
o bien del plagio de material electrónico, desaprovechando los talentos que el
Señor ha puesto en su Iglesia.
·
Recuperar los medios existentes de arte sacro y religioso local para su
uso como material catequético, aprovechando sus valores iconográficos y
espirituales, tales como las obras artísticas de José Campeche, las colecciones
diocesanas, parroquiales, etc.
·
Revalorar la acción de las asociaciones de fieles, para que además del
ejemplo de profesar la fe por medio de las expresiones públicas y en el ámbito
de la caridad, profundizando en la transmisión del valor catequético y
espiritual del patrimonio artístico y documental que custodian. Para ello, se
les propone: catequesis y formación particular sobre arte sacro, piedad popular
y liturgia; inventarios eclesiásticos[11]
[12]
y planes de conservación preventiva.
·
Destacar la generosa entrega de los seglares que desde su participación
sencilla da testimonio de fe en medio de una cultura laicizante y secularizada,
muy a pesar de las raíces cristianas de nuestro entorno. Actualmente las
manifestaciones de piedad popular son parte de la agenda litúrgica de las
comunidades eclesiales, sin embargo se descuida el valor evangelizador de las
mismas, puesto que muchas de ellas se constituyen en simples actividades, de
las cuales se desconoce su sentido y función. La catequesis debe complementar
la actividad logística de la organización de las mismas. Las reuniones para prepararlas
deberían considerar un modulo de formación pastoral que traten del sentido litúrgico
sacramental, historia de la Iglesia, de la vida del santo o del misterio que se
celebrará. Igualmente es indispensable incluir la fundamentación bíblica,
magisterial y teológica básica, de tal manera que lo que se celebre se viva:
Lex Orandi Lex Credendi.
El escándalo de la Cruz se sigue y
seguirá manifestando en las calles por
medio de las procesiones y actos públicos que gracias, en buena parte, a las
asociaciones de files se mantienen.
Es necesario dar espacio a la
educación y catequesis de los seglares, a fin de que en tanto mayores
herramientas tengan a mano, la actividad pastoral podrá tener más expectativas
de cumplir con sus fines. La conservación y aprecio del patrimonio artístico
relacionado a la religiosidad y la piedad popular es indispensable para su
propia supervivencia ya que las imágenes, enseres y ornamentos son el lenguaje
profundo que a través del símbolo y de los sentidos las cofradías, hermandades,
asociaciones y grupos apostólicos proclaman nuestra fe.
BIBLIGRAFÍA Y FUENTES DE CONSULTA
CÓDIGO
DE DERECHO CANÓNICO:
http://www.vatican.va/archive/ESL0020/_INDEX.HTM
COMISIÓN PONTIFICIA PARA LOS BIENES CULTURALES DE LA
IGLESIA:
o
Necesidad y urgencia de
inventariar y catalogar los bienes culturales de la Iglesia (1999).
o
La función pastoral de los
archivos eclesiásticos (2 de febrero de 1997)
o
Los bienes culturales de los
institutos religiosos (10 de abril de 1994)
o
Las bibliotecas eclesiásticas en
la misión de la Iglesia (19 de marzo de 1994)
o
Formación de los futuros
presbíteros en el cuidado de los bienes culturales de la Iglesia (15 de octubre
de 1992)
CONSEJO
EPISCOPAL LATINOAMERICANO (CELAM): http://www.celam.org/index.php
CONSEJO
PONTIFICIO DE CULTURA (www.cultura.va). Diccionario de
Historia Cultural de la Iglesia en America Latina:
http://www.enciclopedicohistcultiglesiaal.org/diccionario/index.php/Glosario
http://www.dhial.org/diccionario/index.php/Glosario.
CONGREGACIÓN
PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS: Directorio sobre la Piedad Popular y la
Liturgia: principios y orientaciones; Ciudad del Vaticano, 2002.
DÁVILA
RODRÍGUEZ, Arturo. María en la Religiosidad Popular
de Puerto Rico; Colección Quinto Centenario; CELAM, Bogotá 1989.
DALMAU, Bernabé. Religiosidad Popular y
Santuarios; Dossier del Centro
de Pastoral Litúrgica # 64; Barcelona, 1995.
FELICES, Fernando. Apuntes. Apuntes para la historia de la Santa Iglesia
Catedral de San Juan
Bautista (1512-1977);
Directorio de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico, Lito Camargo Ltda.
Bogotá, 2003.
GARCÍA, Javier. María en la Religiosidad Popular (en Latinoamérica); Boletín CELAM
#303, Marzo 2004
LÓPEZ
CANTOS, Ángel. La Religiosidad Popular en Puerto Rico
(Siglo XVIII); Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, 1992.
PAULO VI. Sacrosanctum Concilium: Constitución sobre la Sagrada Liturgia; Concilio
Ecuménico Vaticano II, 1963.
PAULO
VI. Evangelii Nuntiandi: Exhortación
Apostólica sobre la evangelización en el mundo contemporáneo; 1975.
PARENTE,
Pietro; PIOLANTI, Antonio; GAROFALO, Salvatore. Diccionario de Teología Dogmática;
Versión del Italiano por Pro. Francisco Navarro; Editorial Litúrgica Española,
Barcelona, 1952.
SILVEIRA, María del Pilar. Nueva búsqueda de la mariología popular latinoamericana. Aportes de la
fisonomía de la mariología popular venezolana al conocimiento teológico: Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Teología, Instituto
Teológico Internacional de Puerto Rico, 2011.
TUS PREGUNTAS AL SANTORAL. RABRE,
Ramón. Acceso el 25 de abril de 2015: http://preguntasantoral.blogspot.com/
THE CATHOLIC ENCYCLOPEDIA. NEW YORK:
Robert Appleton Company. Acceso el 25 de abril de 2015 de New Advent: http://www.newadvent.org/cathen/11562a.htm
[1] Según la III Conferencia
General del CELAM se define: “Por religión del pueblo, religiosidad
popular o piedad popular entendemos el conjunto de hondas creencias selladas
por Dios, de las actitudes básicas que de esas convicciones se derivan y las
expresiones que las manifiestan. Se trata de la forma o de la existencia
cultural que la religión adopta en un pueblo determinado. La religión del
pueblo latinoamericano, en su forma cultural más característica, es expresión
de la fe católica. Es un catolicismo popular”: (CELAM, Documento de Puebla,
No. 444, 1979).
[2] Ej. : Ccofradías, hermandades o grupos
apostólicos, integradas mayormente por seglares.
[3] BALVANERA, HÉCTOR: Las Asociaciones
de Fieles, su Patrimonio Artístico y la Religiosidad Popular. Taller
Conferencia. Oficina de Bienes Culturales y Arte Sacro, Arquidiócesis de San
Juan PR, 2015.
[4] Según la exhortación Evangelii
Nuntiandi (EN) la piedad popular son las “expresiones particulares de
búsqueda de Dios y de la fe, que, bien orientadas, pueden ser para las masas
populares un verdadero encuentro con Dios en Jesucristo” (Paulo VI: EN, Exhortación
Apostólica, 1975).
[5] CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccdds/documents/rc_con_ccdds_doc_20020513_vers-direttorio_sp.html.
(Consultado el 25 de abril de 2015).
[6] REYES VIZCAINO: Los Estatutos de la asociación de fieles; Sobre esta modalidad dentro
de las personas Jurídicas en la Iglesia según Derecho Canónico de 1983 canon 215, donde: Los fieles tienen derecho a fundar y dirigir
libremente asociaciones para fines de caridad o piedad, o para fomentar la
vocación cristiana en el mundo; y también a reunirse para procurar en común
esos mismos fines.
http://www.iuscanonicum.org/index.php/derecho-de-personas/las-personas-juridicas-en-la-iglesia/92-los-estatutos-de-la-asociacion-de-fieles.html
(Verificado el 25 de abril de 2015).
[7] Sobre la Historia y desarrollo de Hermandades y Cofradías Recomendamos
consultar: CONSEJO GENERAL DE
HERMANDADES Y COFRADIAS DE LA CIUDAD DE SEVILLA: Historia http://www.hermandades-de-sevilla.org/hermandades/historia-de-las-hermandades-y-cofradia/introduccion.
(Verificado el 4 de abril de 2015).
[8] La llamada Liturgia Hispalense marcó prácticamente
el culto y las celebraciones de las diócesis fundadas en el S. XVI en América,
puesto que todas ellas dependían de la Metropolitana de Sevilla como sufragáneas
hasta 1546, fecha en la que se crean las tres primeras diócesis metropolitanas
del continente: Ciudad de México, Ciudad de los Reyes de Lima y la de Santo
Domingo, a la cual paso a depender la diócesis de San Juan de Puerto Rico.
[9] PP. Julio II: Bulla Romanus Pontifex: 8 de Agosto de 1511. De la
erección de las tres primeras diócesis en el Nuevo Mundo: Santo Domingo y
Concepción de la Vega en la isla de la Española, y una en las Islas de San Juan
Bautista (luego de Puerto Rico), llamada Boriquén.
[10] Concilio de Trento: celebrado entre 1545 y 1563. En el se reguló
universalmente asuntos principalmente de disciplina eclesiástica y reforma
moral; de Teología (Reconfirmando del Credo y los Dogmas de la Iglesia:
Revelación en las Sagradas Escrituras y la Tradición y el Magisterio; Trinidad,
Sacramentos, Culto a la B. V. María y los santos, etc.) e hizo universal la
liturgia en lo que luego sería llamado el Rito Romano. Un punto importante
dentro de dicho Concilio fue lo referente al arte religioso y las imágenes,
como medios validos según lo reguló, dando paso a la expresión del llamado arte
barroco o de la Contrarreforma.
[11]
BALVANERA ALFARO, Héctor. Normas generales para asignar de códigos de registro. Oficina de Bienes Culturales y Arte
Sacro, Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico, 2014:
2014 ArqSJ-PR_NORMAS_Ficha_Inventario.DOC
[12] BALVANERA ALFARO, Héctor. Formato
de Registro para Inventario; Oficina de Bienes Culturales y Arte Sacro,
Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico, 2014: ARQSJ-PR FICHAS DE REGISTRO V_2014.12.05.DOC
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La contemplación a través del arte
11 de marzo de 2012
La contemplación a través del arte
Conferencia
Por Héctor Balvanera Alfaro
Museo de las Américas, Antiguo Cuartel de Ballajá
San Juan de Puerto Rico
Es preciso celebrar que se abran
espacios para el diálogo, donde uno de los interlocutores presente la fe como
parte del discurso. Como creyentes, estamos urgidos a presentar el camino de la
Belleza como un puente de comunicación fraterna, con el resto
de los creyentes y con los no creyentes. Es un motivo para abrir las puertas de
casa a la esperanza.
Ante un mundo que corre híper
mediático, dependiente de la inmediatez, individualista, hedonista y habido de
consumo, las cuestiones del espíritu tienden a delimitarse cada vez más a la
experiencia personalista, o bien como parte de los enseres de casa.
El ejercicio de la fe, en un siglo,
ha pasado de ser un elemento vital y sensible de la sociedad a un espacio que
se ha ido reduciendo y, por desgracia, tendiente a ser víctima de la
intolerancia. Hay quienes llaman a esta sociedad global: ultra laicista y post
religiosa.
Arte y fe han estado relacionados
desde tiempos inmemoriales; la particularidad, del ámbito cristiano, donde el
arte es una gran expresión de expresiones, compleja y prolífica. Pero, en las
condiciones presentes donde el arte cristiano ha tendido a ser presentado, y
luego comprendido, como un objeto de Museo, resulta que tratar hoy un tema así
en una institución civil es un acto valiente, conciliador y sumamente humano.
Lo celebro y agradezco.
La cultura tiene en el arte uno de
las expresiones más humanas, es un fruto y testimonio del “ser”. Los
petroglifos de Altamira y Tibes son paralelos, que aunque distantes en el
tiempo, correspondientes a una realidad que da significado a la historia del
hombre. Es esta necesidad de comunicar, lo que se ha visto, o lo que se
quisiera ver. Un lenguaje para el cual no es suficiente el lenguaje mismo. Es
el pensamiento materializado; un mensaje que comunica, que predica lo
contemplado.
La contemplación cristiana
Siendo un ejercicio intrínsecamente
humano, la contemplación esta presente también en las manifestaciones de la
cultura. La creación compele al hombre a observarla: es el mundo donde esta,
donde es. El acto de detenerse a mirar el mundo, incluyendo lo transformado, y tratar de comprender. Mirarse
a sí mismo; mirar al otro, a los otros; mirar lo que esta al alcance de sus manos; lo que
esta más allá, en y del firmamento. Luego, sobrecogido de todo ello, sensible a
mirar, observar, ocuparse de lo sobrenatural; la práctica de la fe: la
contemplación espiritual.
Esta contemplación espiritual tiene
como medios los sentidos. El oído que transformó la sonoridad de los jilgueros
en las notas de una polifonía, del canto Gregoriano, o de las composiciones de
Haydn, o de Felipe Gutiérrez y Espinosa[1].
Sobre el olfato, tenemos el aroma del incienso y del copal mesoamericano. Las
purificaciones o baños rituales ponen el tacto como medio con los signos del
agua y el fuego. En cuanto al gusto, la ingesta de alimentos rituales y
sagrados. Gusto, tacto y olfato tienen un papel más efímero, más no secundario,
por su temporalidad misma. El privilegió mayor lo tiene la vista y el oído.
Desde el relato de las cavernas de
Altamira a los azulejos de los Palacios Asirios; de los murales de la Iglesia
de Santo Tomás de Aquino (hoy de San José) en San Juan y las tallas de Rodin, a
la fascinación onírica de Abu Dhabi, son todas materializaciones que expresan
las realidades terrenas, o sobrenaturales, presentes en la vida humana. En el
caso de las segundas, entramos plenamente en el campo de la fe.
De la sencilla admiración cotidiana
y la observación, milenariamente presente en las expresiones del arte y la
cultura universal, al específico, y profundo, ejercicio que el beato Fra Angélico
y San Rafael Arnáiz y Barón testimoniaron la herencia recibida del Nazareno.
La contemplación nos presenta una
actividad en la cual la razón se sumerge en la experiencia interior, en el alma.
En el caso cristiano se describe como el deleite, anhelo (búsqueda-amor) y comprensión
(escucha) de la Belleza Sublime: Dios, la Verdad primera, el Amor supremo, la
Hermosura Misma.
El arte y el artista cristiano
La historia del cristianismo nos
presenta un complejo abanico de expresiones artísticas, que a menudo se
empaquetan en un mismo adjetivo: arte sacro. La relación fe y arte, en
perspectiva, se observa como un prisma donde los fines y sus respectivos
resultados nos ofrecen un amplísimo catalogo de argumentos, desde los cuales se
puede ver esta Pléyades creativa.
El arte cristiana esta marcada por
el sello de Cristo Jesús, imagen del Padre, por tanto éste integra en él la
naturaleza material, lo humano (destrezas, creatividad, capacidades y oficio), en
una vinculación armoniosa con las realidades sobrenaturales, como el efecto de
la experiencia inspiradora del interior.
El arte cristiano responde tanto a
su naturaleza espiritual como material, y en su conjunto, a las necesidades de
la fe. Por su destino, en el arte cristiano tenemos:
- Arte ornamental (murales, vitrales, pintura, escultura, orfebrería y textiles).
- Arte litúrgico (orfebrería, lapidario, musical, textil, pintura y escultura)
- Arte para la devoción (escultura y pintura).
Es preciso distinguir dentro del
arte cristiano, como fruto de la experiencia de la fe y/o del efecto de este en
el ejercicio espiritual, se observan dos grandes vertientes:
- Arte religioso, que tiene un carácter o calidad de religioso evidente, pero que no trasciende a ser un medio de oración o contemplación.
- Arte sacro, con valores y significados como un medio para el culto, la oración o contemplación.
Esta clasificación no es categórica,
ya que depende de la cultura y el contexto. De igual manera, incluye la
expresión personal del artista que presenta en la obra; luego la reacción que
la obra tendrá en el espectador. Una misma obra de arte puede tener un valor distinto
o significado para el espectador o creyente. Es pues un amplio espectro de la
experiencia de y para la fe.
Históricamente el artista cristiano,
tuvo sus primeras obras en las catacumbas, durante las persecuciones de los
siglos I al IV. Fueron estas manifestaciones un testimonio heroico de la fe, en
tanto que fueron signos de pertenencia, con fines catequéticos evangelizadores.
Se estableció un sistema de símbolos con que se decoraron los lugares de culto;
estos sitios ofrecen las huellas del martirio y de la naciente comunidad
cristiana. Luego de la salida de las catacumbas, el arte fue primero un signo
de la libertad religiosa que logró la aceptación civil. Heredó, tanto el
lenguaje del arte clásico grecorromano, como el catálogo de símbolos de las
catacumbas y desarrollo otros nuevos.
Tras la caída del Imperio Romano
occidental, el arte fue una pieza clave del baluarte tras el cual se guareció
la cultura. En su encuentro con el mundo bárbaro incorporo elementos y estilos
propios, cristianizándolos. La definición dogmática encontró en el arte un
medio para dar testimonio de la Tradición de la Iglesia, a la par de ser
instrumento eficaz de la catequesis.
La fractura de la Iglesia de
Constantinopla, determinó el proceso de desarrollo que conformó lo que, hasta prácticamente
cien años, reconocemos como el programa básico del arte cristiano, tanto en la
arquitectura como en la pintura, con las debidas variantes y acentos marcados
por las sucesivas corrientes estilísticas.
Un caso aparte del arte cristiano es
la “escritura” de iconos, el cual no trataremos en esta ocasión, dado que
pertenece a una tradición litúrgica y espiritual generalmente desarrollada diferente a nuestro
contexto occidental.
La relación del arte y la fe, tienen
ya más de un siglo de encuentros y desencuentros, complejos y muchas de las
veces dolorosos.
Las corrientes artísticas, han
estado influidas o determinada, progresivamente, por el laicismo, la irreligiosidad
e incluso el ateísmo. Este tema requiere atenderse con urgencia, como ya han
declarado los últimos Pontífices[2],
como una agenda pendiente para restaurar esta pieza destacada del edificio de
la Iglesia.
Un paradigma dentro de esta dinámica
en el arte es la canonización de la abstracción y lo no figurativo. Aun cuando
estas corrientes plásticas son opción u oportunidad para el desarrollo del arte
cristiano, las corrientes oficiales del arte secular han reiterado la invalidez
de la figura y lo figurativo como expresión aceptable. Hay no pocos casos del
arte como proclama adversa o enemiga declarada tanto de la religión, como de la
fe misma.
Por consecuencia, el arte S. XXI ha
visto nacer contracorrientes historicistas, antagónicas a la vanguardia
estética. Con una cierta lógica, provocada por esta “no-relación” del arte y la
fe, estas otras propuestas ven con desesperanza alguna posible salida para
producir arte cristiano. Es preciso
proveer espacios para la creación de arte cristiano con una clara identidad,
validamente actual, incluyendo las corrientes figurativas contemporáneas.
En el propio mundo del arte el
debate de la inmediatez de las técnicas, el discurso individualista y
autocomplaciente, resulta en una confusa masa de expresiones estéticas, que se
alejan del oficio y la técnica, ya no digamos del sentido público y universal del
arte.
El artista en el tema religioso
cristiano tiene un papel importante pero no necesariamente preponderante para
los fines de la obra como una de devoción; históricamente son pocos los casos
de obras de los grandes maestros del arte que reconocidamente del culto, que no
obsta que motiven la contemplación profunda, incluso para la oración. Esto no
es un demérito, es simplemente un carisma distinto, pero igual de valioso y
necesario para la composición artística universal y cristiana. Cabe aquí la
observación sobre el anonimato del artista que pudiera ser, en algunos casos,
un gesto cristiano de humildad.
No es pues de sorprender, que la
mayor parte del arte cristiano tiene un valor de colaborador, como una
estructura en que se construye el ambiente para el culto litúrgico, la
religiosidad y las manifestaciones de devoción popular. Sería atrevido no
reconocer la calidad artística de las catedrales normandas o visigóticas, la de
los frescos de las iglesias armenias, de las obras de la escuela Prerrafaelita
o de los mosaicos de Rupnik[3]
en la Capilla Redemptoris Mater. Sin
embargo este valor artístico estético no tiene el mismo efecto del crucifijo de
San Damian, ante el cual elevó sus oraciones el Seráfico San Francisco o el que
tenía en su cámara la reina Santa Eduviges de Polonia.
El valor del arte sacro que ha
cobrado un valor como puente para la contemplación en la oración, es
determinado no necesariamente por la precisión técnica. Hay obras que por no
ser precisamente originales en su concepción se ponen en entredicho. Es el caso
de los artistas talladores de imágenes devocionales, mayormente españoles, que rompen
el esquema del arte como propuesta innovadora. Pues aunque son precisos en el
detalle y proporción de la figura, su arte es tradicional y no esta determinado
por las corrientes de propuesta contemporánea. Es cierto que aunque no se pueden
comparar con un Miguel Ángel o Fra Angélico, pero, para la religiosidad de
Hispanoamérica y Filipinas particularmente, tienen un significado profundo, que
incluso, traspasa el sentido religioso con un valor patrimonial reconocido
socialmente.
La experiencia de la fe en el arte
A continuación expondremos brevemente
cuatro casos para poder visualmente apreciar el valor de estas obras como medio
para la contemplación.
La Virgen de Belén, Escuela de Amberes (Círculo de
Roger Van Der Weyden), ca. 1511. Óleo sobre tabla; desaparecida en 1972 de
la Iglesia de San José, antiguamente de Santo Tomás de Aquino, San Juan Puerto
Rico. Pertenece al arte flamenco de transición del gótico al renacimiento. El
efecto cromático sitúa al espectador frente a una escena del descanso de la
Huida a Egipto. La Madre amamanta a Jesús, cuya proporción denota la fragilidad
del Infante, que esta cubierto a penas con un paño. La Virgen contempla al
Niño-Dios, en actitud de adoración. Con fama de milagrosa, ha sido motivo de
devoción centenaria y a quien se agradece el salvamento del sitio de San Juan
por los Ingleses (1797).
Cristo en la Cruz (ca. 1600-1610), Colección Privada, expuesto en el Museo Getty, en Los
Ángeles. El Greco (Doménikos
Teotokópoulus, 1541-1614). Un cristiano ortodoxo que impacta en el manierismo
de la católica España del Siglo de Oro. Las proporciones bizantinas de su obra,
lograron acoplarse al ambiente tradicional; su peculiar resolución en la
composición verticalista, los campos de color, el firme trazo y la prioridad
del conjunto sobre el detalle son parte del sello de su obra. El rostro de Jesús agonizante mira en la
esperanza de la presencia del Padre. La desnudez de su cuerpo contrasta en
medio de las tinieblas, mientras la mirada elevada parece constatar las frases
de los Evangelios.
Antoni Gaudí i Cornet (1852-1926): La Basílica Templo
Expiatorio de la Sagrada Familia, (iniciada en 1883 y dedicada en 2010 aun
si concluir; Barcelona). El caso del escultor Etsuro Sooto[4], destaca por que a través de la
comprensión de la obra, decide convertirse al cristianismo. La Sagrada Familia
es una elocuente muestra de una verdadera catequesis en piedra. La experiencia
profesional y artística de Gaudí, en conjunto con la vivencia religiosa, dan
como resultado un ingente cúmulo de contenidos doctrinales plasmados en las
escenas de la historia de la Salvación, de decoraciones con ricos simbolismos y
elementos iconográficos. La lectura de la inspiración de este edificio es la
pieza clave para la conversión del artista nipón.
________________________________________________________________________
Bibliografía
Beckett, Sister Wendy; Joy
lasts: On the Spiritual in Art. Getty Publications, 2006.
Benedicto
XVI; Arte
y oración; Audiencia General.
Plaza de la Libertad de Castelgandolfo, miércoles 31 de agosto de
2011
Benedicto XVI; consagración de la iglesia de la
sagrada familia y del altar; homilía.
Viaje Apostólico a Barcelona; domingo 7 de noviembre de
2010
Espeja Pardo, OP, Fr. Jesús; Contemplación: mirar y vivir en el mundo
desde Dios; www.dominicos.org/pupitre/documentos/contemplacion.doc
: Consultado el 3 de marzo de 2012.
Nouwen, Henri J. M.; El regreso del hijo
prodigo. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt.
Edit. Ágape; España, 1992.
Pontificio Consejo para la Cultura; La Via Pulchritudinis: Camino Privilegiado
de Evangelización y de Diálogo. Documento final de la Asamblea Plenaria, 27-28 Marzo 2006. Librería Editorial Vaticana.
[1] Felipe Gutiérrez y Espinosa
(1825-1899) Músico y compositor, N. en la ciudad de San Juan; celebre Maestro
de Coro de la S. I. Catedral. Primer puertorriqueño en escribir una Opera
(Guarionex, ca. 1865).
[2]
Paulo VI: Mensaje a los artistas (8 diciembre 1965): AAS 54 (1966) / Juan
Pablo II; Carta a los artistas. Librería
Paulinas; España, 1999/ Benedicto XVI: La Belleza el camino hacia Dios.
Discurso a los artistas en la Capilla Sixtina (21 noviembre 2009).
[3] Rupnik, P. Marko Ivan (Zadlog,
Eslovenia1954- ). Sacerdote
y artista plástico. Celebre por sus controversiales obras en mosaico en que
incorpora elementos bizantinos.
[4] Sooto, Etsuro (1953- ). Artista plástico
japonés. Destacado escultor, quien tras trabajar y comprender en la obra de A.
Gaudí del templo de la Sagrada Familia (Barcelona), decidió ingresar en la
Iglesia católica.
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