Mostrando entradas con la etiqueta Arte Sacro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arte Sacro. Mostrar todas las entradas

25.4.16

Contextos e iconografía del S. Cristo de la Salud

¡Sálvalo Santo Cristo! Dicen que fue el grito que profirió D. Tomás Mateo Pratts al ver que aquel jinete iba con su caballo desbocado rumbo directo al precipicio, allende el parapeto de la muralla. Se sabe suficiente sobre la arquitectura de su Capilla, pero no tanto del cuadro.

Se presenta este ensayo, que aborda sobre los contextos y el sentido religioso de la pintura a la que se le ha guardado devoción por generaciones.

En torno a la devoción del Santo Cristo de la Salud se reúnen elementos claves del patrimonio religioso puertorriqueño, iniciando por la misma representación del Jesús Crucificado en el Calvario, que se considera como la obra pictórica más antigua firmada por la mano de un artista local, Manuel García, [1] ((San Germán, S. XVII)y a la cual se le ha atribuido carácter taumaturgo. Dicha obra se alberga en la icónica capilla conocida popularmente como “del Cristo”, cuya construcción inició en la década de los 1750´s, siendo un tema ampliamente abordado en la plástica nacional, así como recurrente para la memorabilia de los millones de visitantes de la ciudad murada de San Juan, ocultando bajo la vetusta apariencia del minúsculo recinto, un tesoro del arte al servicio de la liturgia y la piedad, de al menos trescientos años.

PARA SEGUIR LEYENDO, puede hacerlo a través del siguiente vínculo: 
Contextos e iconografía del S. Cristo de la Salud


[1] DELGADO MERCADO, O. (1994): Historia general de las Artes Plástica en Puerto Rico; Vol. 1, San Juan, PR, Editorial Corripio, 6.





Imagen:
Interior de la Capilla del Santo Cristo de la Salud.

Representación angélica: N. Sra. de la Concepción

Análisis de la representación angélica en la pintura titulada N. Sra. de la Concepción, de José Campeche.


Se ha seleccionado para este trabajo el análisis icónico de las figuras angélicas en la imagen de Nuestra Señora de la Concepción (1795), de la autoría de José Campeche y Jordán (1751-1809)[1], tomando en cuenta la peculiaridad del tratamiento del tema en dicha obra, por su claro apego al canon de la tradición iconográfica y por la relación que guardan dentro de los elementos, donde a pesar de su carácter subordinado, los ángeles establecen el carácter cristócentrico de la composición pese al evidente tema mariano. Este lienzo forma parte de un grupo de óleos de gran formato que originalmente pertenecieron a la iglesia conventual[2] de San Francisco de Asís en la ciudad de San Juan de Puerto Rico.

PARA SEGUIR LEYENDO puede hacerlo a través del siguiente vínculo: Representación angélica: N. Sra. de la Concepción

[1] José Campeche y Jordán (1751-1809), terciario dominico, prolífico pintor, retablista y músico, considerado el gran paradigma del arte puertorriqueño. Sus temas abordaron principalmente lo religioso y el retrato. Maestro de la miniatura y del detalle, elevó sus dotes con la influencia de Luís Paret y Alcázar (1744-1799), pintor de la corte, entre los reinados de Carlos III, quién lo desterró a Puerto Rico, y Carlos IV. Su obra  constituye la transición y desarrollo de la pintura local entre el escaso barroco y el neoclásico, con un identidad claramente rococó.


[2]  La vida jurídica del Convento de San Francisco de Asís comprendió entre 1641 y 1838.




Imagen: N.S. de la Concepción, Mateo Cerezo S. XVII, modelo antecedente que el pintor puertorriqueño tomó para su obra.

Entre el Románico y el Renacimiento

Entre el Románico y el Renacimiento...
Siglos prolíficos para las artes y las técnicas...

...entre el Románico y el Renacimiento



Imagen: Nuestra Señora de Belén o de la Leche.
Escuela Flamenca (Fines S. XV o principios del XVI)
Venerada entre alrededor de 1530 en la iglesia conventual de S. Domingo de Guzmán, en San Juan de Puerto Rico, desaparecida desde 1972.

20.12.15

Patrimonio Histórico Artístico y Piedad Popular: Aplicaciones para la Catequesis




PATRIMONIO HISTÓRICO ARTÍSTICO Y PIEDAD POPULAR[1]: 
APLICACIONES PARA LA CATEQUESIS

(TALLER impartido el 5 de agosto de 2015 durante la Semana de Formación de Catequesis y Evangelización de las Vicarias de Bayamón, y Del Toa y La Plata)


Este taller conferencia tiene como fin particular proponer a los catequistas parroquiales la inspiración del arte católico y sus aplicaciones en la religiosidad popular y la liturgia, como herramientas de la Evangelización.

El arte debe a la catequesis que históricamente ha sido el más importante patrocinador de sus distintas manifestaciones. La primitiva decoración de las primitivas catacumbas, tenían como fundamento el relato de la Historia de la Salvación, luego expresadas magníficamente en las basílicas y los edificios religiosos a lo largo de los siglos. Las catedrales, además de proveer la enseñanza de gramática y ciencias que luego se transformaron en las primeras universidades, han sido ejemplos de verdaderos manuales de doctrina por medio de murales, mosaicos, vitrales, grupos escultóricos, retablos, etc., etc., que se conocen como la Biblia de los Pobres. Todos los fieles podían estar en contacto con las enseñanzas de la Iglesia a través de las obras de arte, donde se describía y documentaba los relatos bíblicos, las historias de los mártires, de los santos, las alegorías de la fe.

Una pieza clave para la realización de las grandes obras artísticas en las catedrales, basílicas, iglesias parroquiales, capillas y ermitas ha sido la participación de los seglares, principalmente organizados en lo que hoy conocemos como asociaciones de fieles[2].  El aprecio de la herencia del patrimonio artístico que históricamente han custodiado los laicos[3], debe ser otra parte del proceso catequético, como herramienta a aplicarse en la participación de la vida comunitaria, particularmente en la liturgia, la piedad[4] y el apostolado, indispensables en la vida cristiana de los fieles.

El testimonio de las asociaciones de fieles muestra variadas facetas de la vida cristiana: subsidiaridad, acción apostólica, piedad y religiosidad, culto, liturgia y sacramentos, los cuales son campos naturales de la labor del catequista. Incluso el ejemplo de la acción de las asociaciones de fieles debiera motivar a la participación de otros en las existentes.

Por otra parte, la valoración y aprecio del arte católico debiera promover el compromiso de todos los fieles en su cuidado. Dicho patrimonio requiere atención, la cual es posible si se aplican medidas preventivas para su conservación, se acude a la consulta de peritos o profesionales de la materia y la Iglesia entera se compromete a su cuidado como reliquia y testigo de la historia cristiana.


La Iglesia como maestra
El Magisterio y la Tradición de la Iglesia, son fuentes que proveen herramientas para el camino seguro de la vida de fe del cristiano, experiencia cotidiana que se verifican en su mundo cultural particular. A este efecto se recomienda profundizar las siguientes fuentes:
Directorio de Piedad Popular y la Liturgia[5]. En este documento se provee el trasfondo histórico de éste tema y se pondera la relación efectiva de la sacramentalidad de la vida del cristiano.
Código de Derecho Canónico de 1983. En cuanto a los aspectos jurídicos, es la guía para comprender el derecho de los fieles[6] [7] y su participación activa en la Iglesia. En esta legislación se detallan igualmente los aspectos de los fines, los bienes, la comunión y el compromiso que implica el constituirse como entidad eclesiástica.
Pontificio Consejo para la Cultura (PCC). Sobre los temas del patrimonio artístico existen abundantes fuentes de consulta, tanto eclesiásticas como civiles, de las que recomendamos principalmente las provenientes de la Pontificia Comisión de los Bienes de la Iglesia sobre inventarios, conservación y museología, hoy integrado dentro del PCC.



Los tiempos de la Religiosidad y Piedad Popular
Se propone el uso de una línea del tiempo donde la piedad, religiosidad popular y la liturgia se comunican por medio de las expresiones artísticas como la pintura, la escultura y la orfebrería. Este cuadro sintetiza el hilo histórico de algunas de las devociones más importantes en la Iglesia en Borinquen, compaginando eventos que enmarcan la particular experiencia de las asociaciones de fieles que comúnmente llamamos cofradías, por principalmente por ser un caso verificable durante toda la vida eclesiástica de estas tierras.

El Ciclo litúrgico en Puerto Rico tuvo sus orígenes en la liturgia propia de la sede episcopal de Sevilla[8], diócesis metropolitana de la cual fue sufragánea la de San Juan de Puerto Rico, desde su creación[9] hasta 1546, manteniendo luego esta influencia hasta que se fueron aplicando los decretos del Concilio Ecuménico de Trento[10].


El patrimonio artístico como testimonio
Como parte de los frutos de las Cofradías, Hermandades y Asociaciones ha sido la de ser patrocinadores, custodios y /o propietarios de importantes piezas de arte que testifican las fe católica a lo largo de la historia. Estos objetos constituyen una parte destacada de la herencia del arte religioso puertorriqueño. Podemos distinguir dentro de estos casos:
  1. Imágenes Titulares: del Santo Cristo de la Salud (Obra de Manuel González), Ntra. Sra. del Carmen (Hoy de la Tercera Orden); Cofradía de Ntra. Sra. de la Candelaria (San José);  Facsímil de Ntra. Sra. de Belén.
  2. Ex votos: de la Virgen de la Monserrate (Adoración de los Reyes), del Santo Cristo de la Salud; Cofradías de Ntra. Señora de Belén y la de de Ntra. Sra. del Rosario (Obras de José Campeche), Pía Unión de Ntra. Sra. de la Providencia.
  3. Inmuebles: Conjuntos de Capilla y Hospital de N. Sra. de la Concepción (Ciudad de San Juan y Villa de San Germán) del Santo Cristo de la Salud; de Ntra. Sra. de Valvanera, del Rosario, de Belén; de la Monserrate;
  4. Insignias, manifestador y guión de la Cofradía del Ssmo. Sacramento (S. I. Catedral)
  5. Orfebrería: Tesoro de Ntra. Sra. de la Providencia; Tesoro del Santo Cristo de la Salud;
Una abundante serie de obras de artes aplicados como los ornamentos de la Cofradía de Ntra. Sra. del Carmen en Palo Seco, las Hermandades de Ntra. Sra. de los Dolores (S. I. Catedral y Parr. del Carmen en Bo. Obrero) y la de la Virgen de la Providencia, son muestra de la actividad constante de las respectivas asociaciones y su contribución al arte religioso.

La consideración de fortalecer los lazos entre el clero, los consagrados y los fieles seglares a través de la formación constante constituye una oportunidad para enriquecer nuestra Iglesia local. Se espera que la motivación de compartir y proveer información pertinente a práctica litúrgica, la teología, el arte sacro y el derecho canónico animen a la  incorporación de los seglares en las distintas asociaciones existentes e incluso a la formación de nuevas o a la reactivación de otras, fortaleciendo por extensión a la adhesión a las enseñanzas de Ntra. Santa Madre Iglesia.

Conclusiones y sugerencias
·        Incluir y promover la participación y patrocinio de los recursos locales tales como artesanos, artistas gráficos, profesionales del arte y la cultura y en la medida posible de artistas plásticos, para la elaboración de materiales, actividades de formación, proyectos de arte litúrgico.
·        Programar visitas a museos y a nuestro patrimonio histórico y cultural-
·        Promover la recuperación de los valores del trabajo manual que en la actualidad ha tendido a sustituirse con materiales prefabricados, industriales o bien del plagio de material electrónico, desaprovechando los talentos que el Señor ha puesto en su Iglesia.
·        Recuperar los medios existentes de arte sacro y religioso local para su uso como material catequético, aprovechando sus valores iconográficos y espirituales, tales como las obras artísticas de José Campeche, las colecciones diocesanas, parroquiales, etc.
·        Revalorar la acción de las asociaciones de fieles, para que además del ejemplo de profesar la fe por medio de las expresiones públicas y en el ámbito de la caridad, profundizando en la transmisión del valor catequético y espiritual del patrimonio artístico y documental que custodian. Para ello, se les propone: catequesis y formación particular sobre arte sacro, piedad popular y liturgia; inventarios eclesiásticos[11] [12] y  planes de conservación preventiva.
·        Destacar la generosa entrega de los seglares que desde su participación sencilla da testimonio de fe en medio de una cultura laicizante y secularizada, muy a pesar de las raíces cristianas de nuestro entorno. Actualmente las manifestaciones de piedad popular son parte de la agenda litúrgica de las comunidades eclesiales, sin embargo se descuida el valor evangelizador de las mismas, puesto que muchas de ellas se constituyen en simples actividades, de las cuales se desconoce su sentido y función. La catequesis debe complementar la actividad logística de la organización de las mismas. Las reuniones para prepararlas deberían considerar un modulo de formación pastoral que traten del sentido litúrgico sacramental, historia de la Iglesia, de la vida del santo o del misterio que se celebrará. Igualmente es indispensable incluir la fundamentación bíblica, magisterial y teológica básica, de tal manera que lo que se celebre se viva: Lex Orandi Lex Credendi.

El escándalo de la Cruz se sigue y seguirá manifestando en las  calles por medio de las procesiones y actos públicos que gracias, en buena parte, a las asociaciones de files se mantienen.

Es necesario dar espacio a la educación y catequesis de los seglares, a fin de que en tanto mayores herramientas tengan a mano, la actividad pastoral podrá tener más expectativas de cumplir con sus fines. La conservación y aprecio del patrimonio artístico relacionado a la religiosidad y la piedad popular es indispensable para su propia supervivencia ya que las imágenes, enseres y ornamentos son el lenguaje profundo que a través del símbolo y de los sentidos las cofradías, hermandades, asociaciones y grupos apostólicos proclaman nuestra fe.

 

BIBLIGRAFÍA Y FUENTES DE CONSULTA

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO: http://www.vatican.va/archive/ESL0020/_INDEX.HTM
COMISIÓN PONTIFICIA PARA LOS BIENES CULTURALES DE LA IGLESIA:
o        Necesidad y urgencia de inventariar y catalogar los bienes culturales de la Iglesia (1999).
o        La función pastoral de los archivos eclesiásticos (2 de febrero de 1997)
o        Los bienes culturales de los institutos religiosos (10 de abril de 1994)
o        Las bibliotecas eclesiásticas en la misión de la Iglesia (19 de marzo de 1994)
o        Formación de los futuros presbíteros en el cuidado de los bienes culturales de la Iglesia (15 de octubre de 1992)
CONSEJO EPISCOPAL LATINOAMERICANO (CELAM): http://www.celam.org/index.php
CONSEJO PONTIFICIO DE CULTURA (www.cultura.va). Diccionario de Historia Cultural de la Iglesia en America Latina:
http://www.enciclopedicohistcultiglesiaal.org/diccionario/index.php/Glosario
http://www.dhial.org/diccionario/index.php/Glosario.
CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS: Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia: principios y orientaciones; Ciudad del Vaticano, 2002.
DÁVILA RODRÍGUEZ, Arturo. María en la Religiosidad Popular de Puerto Rico; Colección Quinto Centenario; CELAM, Bogotá 1989.
DALMAU, Bernabé. Religiosidad Popular y Santuarios; Dossier del Centro de Pastoral Litúrgica # 64; Barcelona, 1995.
FELICES, Fernando. Apuntes. Apuntes para la historia de la Santa Iglesia Catedral de San Juan Bautista (1512-1977); Directorio de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico, Lito Camargo Ltda. Bogotá, 2003.
GARCÍA, Javier. María en la Religiosidad Popular (en Latinoamérica); Boletín CELAM #303, Marzo 2004
LÓPEZ CANTOS, Ángel. La Religiosidad Popular en Puerto Rico (Siglo XVIII); Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, 1992.
PAULO VI. Sacrosanctum Concilium: Constitución sobre la Sagrada Liturgia; Concilio Ecuménico Vaticano II, 1963.
PAULO VI. Evangelii Nuntiandi: Exhortación Apostólica sobre la evangelización en el mundo contemporáneo; 1975.
PARENTE, Pietro; PIOLANTI, Antonio; GAROFALO, Salvatore. Diccionario de Teología Dogmática; Versión del Italiano por Pro. Francisco Navarro; Editorial Litúrgica Española, Barcelona, 1952.
SILVEIRA, María del Pilar. Nueva búsqueda de la mariología popular latinoamericana. Aportes de la fisonomía de la mariología popular venezolana al conocimiento teológico: Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Teología, Instituto Teológico Internacional de Puerto Rico, 2011.
TUS PREGUNTAS AL SANTORAL. RABRE, Ramón. Acceso el 25 de abril de 2015: http://preguntasantoral.blogspot.com/
THE CATHOLIC ENCYCLOPEDIA. NEW YORK: Robert Appleton Company. Acceso el 25 de abril de 2015 de New Advent: http://www.newadvent.org/cathen/11562a.htm





[1] Según la III Conferencia General del CELAM se define: “Por religión del pueblo, religiosidad popular o piedad popular entendemos el conjunto de hondas creencias selladas por Dios, de las actitudes básicas que de esas convicciones se derivan y las expresiones que las manifiestan. Se trata de la forma o de la existencia cultural que la religión adopta en un pueblo determinado. La religión del pueblo latinoamericano, en su forma cultural más característica, es expresión de la fe católica. Es un catolicismo popular”: (CELAM, Documento de Puebla, No. 444, 1979).
[2] Ej. : Ccofradías, hermandades o grupos apostólicos, integradas mayormente por seglares.
[3] BALVANERA, HÉCTOR: Las Asociaciones de Fieles, su Patrimonio Artístico y la Religiosidad Popular. Taller Conferencia. Oficina de Bienes Culturales y Arte Sacro, Arquidiócesis de San Juan PR, 2015.
[4] Según la exhortación Evangelii Nuntiandi (EN) la piedad popular son las “expresiones particulares de búsqueda de Dios y de la fe, que, bien orientadas, pueden ser para las masas populares un verdadero encuentro con Dios en Jesucristo” (Paulo VI: EN, Exhortación Apostólica, 1975).
[5] CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS
[6] REYES VIZCAINO: Los Estatutos de la asociación de fieles; Sobre esta modalidad dentro de las personas Jurídicas en la Iglesia según Derecho Canónico de 1983 canon 215,  donde: Los fieles tienen derecho a fundar y dirigir libremente asociaciones para fines de caridad o piedad, o para fomentar la vocación cristiana en el mundo; y también a reunirse para procurar en común esos mismos fines.
[7] Sobre la Historia y desarrollo de Hermandades y Cofradías Recomendamos consultar: CONSEJO GENERAL DE HERMANDADES Y COFRADIAS DE LA CIUDAD DE SEVILLA: Historia http://www.hermandades-de-sevilla.org/hermandades/historia-de-las-hermandades-y-cofradia/introduccion. (Verificado el 4 de abril de 2015).
[8] La llamada Liturgia Hispalense marcó prácticamente el culto y las celebraciones de las diócesis fundadas en el S. XVI en América, puesto que todas ellas dependían de la Metropolitana de Sevilla como sufragáneas hasta 1546, fecha en la que se crean las tres primeras diócesis metropolitanas del continente: Ciudad de México, Ciudad de los Reyes de Lima y la de Santo Domingo, a la cual paso a depender la diócesis de San Juan de Puerto Rico.
[9] PP. Julio II: Bulla Romanus Pontifex: 8 de Agosto de 1511. De la erección de las tres primeras diócesis en el Nuevo Mundo: Santo Domingo y Concepción de la Vega en la isla de la Española, y una en las Islas de San Juan Bautista (luego de Puerto Rico), llamada Boriquén.
[10] Concilio de Trento: celebrado entre 1545 y 1563. En el se reguló universalmente asuntos principalmente de disciplina eclesiástica y reforma moral; de Teología (Reconfirmando del Credo y los Dogmas de la Iglesia: Revelación en las Sagradas Escrituras y la Tradición y el Magisterio; Trinidad, Sacramentos, Culto a la B. V. María y los santos, etc.) e hizo universal la liturgia en lo que luego sería llamado el Rito Romano. Un punto importante dentro de dicho Concilio fue lo referente al arte religioso y las imágenes, como medios validos según lo reguló, dando paso a la expresión del llamado arte barroco o de la Contrarreforma.
[11] BALVANERA ALFARO, Héctor. Normas generales para asignar de códigos de registro. Oficina de Bienes Culturales y Arte Sacro, Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico, 2014:
2014 ArqSJ-PR_NORMAS_Ficha_Inventario.DOC
[12] BALVANERA ALFARO, Héctor. Formato de Registro para Inventario; Oficina de Bienes Culturales y Arte Sacro, Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico, 2014: ARQSJ-PR FICHAS DE REGISTRO V_2014.12.05.DOC

28.11.15

Conclusiones para seguir el camino...




Conclusiones para seguir el camino...

 
Concluir un inicio, cómo lo ha sido el primer curso de la Maestría en Bienes Culturales de Origen Eclesiástico, ha representado y afectado el replanteamiento de un camino que avizoré desde octubre del año 2001.
Aquella noche mientras acompañaba a mi amigo y hermano Javier Barrera, músico dedicado a la evangelización católica, para ir a buscar los aparatos del sonido de un retiro kerygmático -el primero en el que yo participaba- supuso la impronta del encuentro de Emaús, de lo que mucho tiempo después tuve conciencia: Después de descubrir el misterio, al partir el pan, había que ponerse a andar y por tanto poner al servicio los talentos.

Volviendo a la niñez, en que visitaba la parroquia de Señora Santa Ana Atenantitech, de la Ciudad de México, antigua capilla de visita del Real Monasterio de Santiago Apóstol de Tlatelolco, donde en un nicho a la izquierda de la nave, próxima a la capilla de N. Sra. de San Juan de los Lagos, encontraba al paso al Señor de las Cañas (S. XVII). Esta imagen, de humilde  porte, mostraba la representación de un Dios Todopoderoso, que hecho hombre se había dejado maltratar, mostrando sus llagas abiertas mientras sus ojos transparentes esperaban una mirada de compasión y piedad. 

Aunque soy hijo del post concilio, de las guitarras setenteras, acompañadas de panderetas que intentaban acompasar la tradición con una imagen renovadora de la liturgia, tuve la bendición de contar con evangelizadores familiares: mis abuelos Gloria, Elvira y Agustín, junto a mi tía abuela, Socorro, quienes marcaron mi manera de ver y de observar al interior de aquellas construcciones centenarias, recamadas de esculturas, pinturas, dorados y piedras talladas. Las cotidianas y continuas peregrinaciones informales hasta la Catedral Primada y a la Basílica en el Tepeyac, constituyeron verdaderas catequesis para aprender hagiografía e iconografía elemental, así como las primeras lecciones sobre el valor de la imagen en la espiritualidad católica. 

Mi abuela materna, Doña Elvira, hacía énfasis entre la veneración y el debido culto a los santos, la Virgen María y que la adoración sólo pertenece al Salvador. Recuerdo aun su actitud devota ante el Cristo de la Buena Muerte en la iglesia del ex convento de Santo Domingo de Guzmán y de las oraciones de consagración ante la Tilma de Guadalupe. 

La intuición que produce la obra de generaciones de artistas, artesanos y fieles que solventaban aquel paraíso de arte sacro, no consideraba que aquellos recintos sagrados coleccionaban el artificio de Manuel Tolsá, Gerónimo de Balbás, Cabrera, Murillo, Xuárez, Arciniega, Gil de Ontañón, Ramírez Vázquez, Chávez de la Mora, Tresguerras, etc., etc., etc.

La educación como arquitecto, replanteó el valor del arte religioso, supeditado a la élite intelectual de la cual se nos prometió formábamos parte. Esas creaciones correspondían a un pasado, del cual se nos ocultó su función, pues incluso, los profesores que nos pusieron en contacto con el arte religiosos sólo sobrevolaron sobre el bosque, sin permitir que nuestros ojos miraran el detalle de las hojas, sentir la textura de los troncos o percibir el olor de las resinas. El arquitecto era capaz, como por arte de magia, de solucionar la “problemática” del género con la misma sencillez de quién diseña una estación de bomberos. 

Habrían de pasar décadas para que la semilla de la inquietud encontrase un espacio, que aunque virtual, es una realidad personal, profesional y espiritual. Ha sido esperanzador el descubrir que esa misma semilla ha sido plantada en otros, cultivada de tal forma que ha apoyado a que el resto vaya echando brotes.
Igualmente, esto ha significado un gran progreso en el paso desde la formación, producto de la intuición y la voluntad, autodidacta y experimental, impulsando hacia a la sistematización, el rigor académico y la profesionalización de la labor en la gestión de los bienes culturales. Este curso representa el inicio de un camino de desarrollo, posibilitando la obtención de herramientas académicas y científicas para la actividad profesional y pastoral.

Ha sido motivo para ordenar las notas sueltas, las pinceladas aisladas, para que en conjunto con los otros artesanos de la cultura, ir colocando las pequeñas piezas de la gran escena donde las artes, la cultura y la historia puedan ser contempladas por la Iglesia y el mundo entero, de manera que el mañana pueda seguir gozando del mismo tesoro que los primeros cristianos admiraron en las catacumbas, como ventana para el alma y como contribución y alimento al ser humano, hecho a imagen y semejanza de Dios.

Así que: ¡Sigamos dando gracias por este don, pidiendo para que el mismo fructifique en abundancia, hasta que entre las ramas puedan cobijarse y hacer nidos las aves del cielo!…



Por: Héctor Balvanera Alfaro

Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla

Maestría en Bienes Culturales
de Origen Eclesiástico




*Imagen; Autor: E. López Tamayo Biosca: https://www.flickr.com/photos/eltb/sets/72157607047636840/