14.8.11

La misión de salvaguardar nuestro patrimonio: Catalogar, Conservar y Catequizar (1ra de 3 partes)

 

                                                                                              

Ermita de Ntra. Sra. del Carmen, S. XVIII-XIX
Palo Seco, Toa Baja, PR


Por Arq. Héctor Balvanera Alfaro

Bienes Culturales, Arte Sacro y Bienes Culturales

     Salvaguardar el patrimonio histórico, artístico y cultural de la Iglesia en Puerto Rico es una misión compleja;  una herencia de cinco siglos, que crece con nuevas producciones, trabajando con recursos limitados. Esto no ha sido un obstáculo para que la Arquidiócesis cuente con dos instituciones especiales para este propósito: el Archivo Histórico y la Subcomisión de Arte Sacro y Bienes Culturales. Catalogar, conservar y catequizar son los ejes de un trabajo apropiado en pro del patrimonio eclesiástico. En este artículo hablaremos del primero: Catalogar

     El término catalogar proviene del latín catalogvs y este del griego καταλογοζ, lista o registro; leer de arriba hacia abajo.

     ¿Para qué catalogar? Para tener un registro de dónde y cómo está el patrimonio, de cuánto objetos lo constituyen; se necesita un inventario que debe ser más que una simple lista y que incluya, entre otros   documentos, fotografías, facturas o escrituras, descripción detallada del bien, etc. como cuando tenemos que escribir nuestros datos personales e indicamos estatura, el color de ojos o el pelo.  La catalogación nos ayuda a conocer mejor lo que hemos sido y somos como pueblo y como iglesia a través de nuestros objetos litúrgicos, actas de bautismos, obras de arte...  ¿Y por qué pasar tanto trabajo? Porque además de su valor espiritual, simbólico e histórico, el patrimonio religioso es un verdadero tesoro artístico y tiene un valor adquisitivo. El robo de arte sacro está entre los delitos más comunes por la demanda del mercado ilegal en el mundo.

Códex Calixtinus o Liber Sancti Iacobi; S. XII.
Guía miniada y manuscrita sobre pergamino.
 Basílica Catedral de Santiago de Compostela. 
Robado en julio de 2011. 

     Si se meten a casa a robar ¿Cómo saber con certeza todo lo que se llevaron?  El guardia y la compañía de seguros pedirán una lista (inventario) de lo hurtado; de otro modo es mejor olvidar recibir compensación o una búsqueda posterior. Nuestra memoria tiene sus límites;  vamos al supermercado y se nos olvida algo de la compra porque no lo anotamos. ¿No hemos prestado algún libro o disco que nos gusta mucho y se nos olvida a quién fue? ¿Cómo demostrar que nuestra casa nos pertenece si no tenemos una escritura que lo constate?


La desaparecido Iglesia de San Francisco de Asís, Ca. 1903. San Juan, PR.
El templo conocido como de San Francisco, fue dedicada originalmente a San Luis Rey de Francia
 como capilla de la Tercera Orden Franciscana y que actualmente funge como templo parroquial.


     Si no tuviéramos registros no sabríamos cómo era la Puerta de Santiago que estuvo al lado del Fuerte San Cristóbal.  Catalogar nos permite estudiar un objeto sin tener que tomarlo o acudir hasta donde está. Gracias al catálogo de una biblioteca sabemos que tal o cual libro pertenecen a su colección. Sin ir a Sevilla se pudo constatar que las vasijas de barro con que se rellenaron las bóvedas de la Iglesia San José son de aquella región.  La catalogación es como llevar una memoria.  Sin memoria no podemos saber dónde estamos ni hacia dónde vamos.  ¿Verdad que es importante llevar un registro y catalogar? 

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